Friday, January 21, 2011

El éxtasis del gol


Por Hugo Torres

El pasado fin de semana estaba viendo el partido entre Jaguares y América cuando en el segundo tiempo, Vicente Matías Vuoso marcó un gol de penal con el que el partido se empataba a uno en la capital chiapaneca.

El naturalizado cobró de manera excelsa: Un tiro potente que casi acarició el palo derecho. Con el éxtasis del gol, un Vuoso enloquecido corrió a festejar hacia el área del tiro de esquina. Ahí vino el problema. ¡Qué forma tan fea de celebrar! El delantero hace un bailecito que no se puede describir con palabras, es como la antítesis de la alegría tan grande que es anotar en este futbol moderno donde cada vez es más difícil marcar.

El gol es el clímax en un juego donde abunda la falta de emoción efectiva en cada minuto de los 90 que se juegan. Si el gol es el éxtasis, es el rey, es el invitado más esperado, lo mínimo que podríamos esperar es que su festejo nos embriagara de la misma manera.

Dice el dicho, en gustos se rompen géneros; esto es muy cierto, luego de un gol cada jugador se expresa como quiere, como le nace. Y nos puede gustar o no, pero al fin y al cabo ellos son los actores de un teatro donde nosotros sólo somos simples espectadores.

En el futbol no siempre se han festejado los goles de la manera en que se celebran hoy en día. ¿Será que en la antigüedad eran muy común los marcadores abultados y que actualmente, a tanta falta de gol, haya que festejar como si fuera el último?

Celebraciones de gol existen miles, bonitas y feas, creativas y burdas. Para muestra basta un botón. Un jugador que celebra sus anotaciones de manera viril y vistosa es Cuauhtémoc Blanco, quien con una rodilla en el suelo, alinea sus brazos hacia el horizonte, el de atrás doblado y el de enfrente extendido. Sin embargo, al mismo jugador le vimos un vulgar festejo donde imita a un perro haciendo sus necesidades.

Uno de los festejos que más me gustaba, era el de Hugo Sánchez, quien de manera invariable corría girando su brazo derecho como reguilete para después poner ambas manos en el césped y dar un giro completo para finalizar de pie y con ambos brazos doblados hacia el frente y los puños al cielo. La poesía del “Pentapichichi” –y más si el gol era de “chilena”– comenzaba con su anotación y terminaba con su famosa “cabriola”.

Un festejo bastante feito es el que a veces hace el “Kikín” Fonseca, quien mueve sus extremidades muy al estilo del famoso pasito de “Thriller” de Michael Jackson. Otro muy rarito, pero vistoso, era el de Gustavo Nápoles, que se tiraba al suelo y se contorneaba como gusano. Y que tal aquel festejo del brasileño Bebeto en el Mundial de Estados Unidos 1994, cuando celebró moviendo los brazos como “meciendo” a un bebé, en honor a su tercer vástago que había nacido unos días antes.
Original festejo de los jugadores
del club islandés Stjarnan

Un festejo colectivo que hace no mucho de dio la vuelta al mundo, gracias a YouTube, fue la del club islandés Stjarnan, donde todos simulan la captura de un pez. El anotador “tira” el anzuelo, un compañero se contornea en el suelo y al final todos se toman la clásica foto con el “pescado”.

El festejo más impresionante que he visto en mi vida fue cuando Marco Tardelli anotó el 2-0 a Alemania en la final del Mundial España 1982. Luego de su golazo de fuera del área, Tardelli corrió hacia su banca extendiendo brazos y puños,  mostrando un rostro lleno de lagrimas que gritaba: ¡gol!, ¡gol!. Fue una imagen impresionante que puso la “piel de gallina” a todo el mundo.

Hugo Torres es editor gráfico del Arizona Daily Star. Contáctelo al e-mail: detacosypatadas@azstarnet.com o sígalo en twitter.com/detacosypatadas

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